jueves, 14 de enero de 2016

Cómo enseñar a ver la televisión




Nuestra psicóloga Ester Ibáñez nos facilita esta información de gran utilidad para saber cómo actuar con los niños y niñas a la hora de ver la televisión.

COMO ENSEÑAR A VER LA TELEVISIÓN A CADA EDAD.

  • DESDE EL NACIMIENTO HASTA LOS DOS AÑOS Y MEDIO:
Hasta los dos años y medio no se concentran en los mensajes televisivos. Pueden captar una imagen, identificar un personaje, retener un nombre, pero no siguen el argumento de un relato.
En estas edades es mejor que el niño se dedique a juegos que alimenten su necesidad de estimulación: la estimulación lingüística y afectiva de la madre, exploración del entorno, sonidos, movimientos, etc...
Es la edad en la que el niño aprende a moverse solo por su entorno, empiezan sus primeros balbuceos y el juego de imitación y simbólico, experiencias muy importantes que en absoluto puede sustituir la televisión.

  • DE DOS AÑOS Y MEDIO A SEIS AÑOS.
A partir de esta edad ya es lógico que al niño le apetezca ver la televisión. La media recomendable es de cuarenta y cinco minutos al día como máximo.
Es mejor que vea programas sin demasiada complejidad, cortos y con un número reducido de personajes.
Las relaciones causa-efecto son difíciles de entender todavía para ellos y es bueno que el adulto explique aspectos del relato que puedan resultar más complicados. Además es importante empezar a enseñarles a distinguir entre realidad y ficción.
Es bueno evitar escenas que produzcan miedo. Al serles difícil distinguir entre realidad y ficción esos relatos pueden transformarse en pesadillas y fijaciones. También se evitarán catástrofes, sangre y violencia.
Cuando aparezca el tema de la muerte no hay que trivializar ni dramatizar. Hay que explicar qué es sin aturdir al niño con informaciones que el no ha requerido y que no está preparado para asimilar. En aquellos relatos en los que la muerte es muy traumática habrá que sopesar si el niño está preparado para verlo.
La maldad de algunos personajes también deberá ser sopesada. La maldad ha de tener su réplica y ha de ser una maldad clara, no retorcida. Es un hecho que el niño tiene que descubrir, pero hay maldades excesivamente truculentas y perversas para que el niño las pueda asumir.


Las escenas eróticas son inapropiadas pues presentar problemas que el niño aún no se ha planteado a esta edad. Los niños entre cuatro y cinco años tienen curiosidad sexual, pero no es la televisión el medio adecuado para satisfacerla. Es mejor utilizar cuentos y dibujos especialmente diseñados para tal fin.
No son nada recomendables los personajes sarcásticos tipo Simpson. Bart Simpson es un antisocial sin réplica. A esta edad se necesita que el malo tenga una réplica positiva que lo supere.
Son recomendables los relatos cortos repetidos, para lo que resulta muy útil el video. Con la repetición se produce enriquecimiento lingüístico y la capacidad de discernir entre realidad y ficción.
Es conveniente que empiecen a ver relatos con personajes de carne y hueso, que no sean siempre dibujos. A los adultos estas películas les ofrecerán la oportunidad de presentar datos de la realidad para hacer preguntas que estimulen el espíritu observador. En este sentido existen videos de reportajes adecuados para su edad.
Son convenientes los videos donde aparecen canciones y bailes y los videos domésticos familiares.





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